miércoles, 8 de septiembre de 2021

 

¡La gran noticia! Había un hombre llamado Simeón, justo y piadoso, que guiado por el Espíritu Santo, estaba en el templo cuando Jesús fue llevado allí para ser presentado de acuerdo con las disposiciones de la ley de Moisés. El Espíritu Santo le había manifestado que no moriría sin antes ver al Ungido del Señor. Lo tomó en sus brazos y bendijo a  Dios, diciendo “Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra; porque han visto mis ojos tu salvación, la cual has preparado en presencia de todos los pueblos; luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel”.  Lucas 2: 29-32 ¿A quién vio Simeón? a Jesús recién nacido, es que la salvación es una persona, Jesucristo; aunque no podemos verlo o tenerlo en nuestros brazos como Simeón lo hizo, lo podemos conocer y sentir a través de la Biblia, la alabanza, el servicio, evangelismo y la obra del Espíritu Santo. El deseo de Dios es presentar a  Jesús, su hijo a todo ser humano para que a través de él reciba el perdón de sus pecados. Muchos piensan que no es necesario recibir a Jesús como el Señor de su vida, pero se equivocan. Aquí vemos a un hombre al cual le faltaba una cosa antes de morir, ver al “Ungido del Señor” y por eso el Espíritu Santo lo llevó ese día al templo, así como también lo hace cada vez que te lleva a un lugar donde se presenta a través de la Palabra el “plan de salvación” el cual debes aceptar antes de morir, porque  después no tendrás oportunidad. La gran noticia es que la salvación que Simeón experimentó no sólo es para los judíos, sino también para todas las personas de todos los lugares del mundo.

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lunes, 30 de agosto de 2021

 En la enfermedad y la muerte. Lázaro era amado por el Salvador "Enviaron, pues, las hermanas para decir a Jesús: Señor, he aquí el que amas está enfermo. 4 Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella” Juan 11:3-4. Él te ama, su amor es perfecto y no cambia nunca, aunque el amor que  podemos llegar a tener por Jesús es imperfecto e incierto, y muchas veces colocamos obstáculos que impiden que su amor nos favorezca. Jesús pudo ir rápidamente a Betania a sanar a Lázaro, pero  permitió que muriese porque él se sujeta a la voluntad del Padre. Cuando Dios permite que nuestros seres queridos mueran tenemos que reconocer que tiene un motivo y que su manera de actuar es perfecta. Jesús demostró que tenía sentimientos humanos, pero no dejó que estos desviasen el curso de sus acciones. Su amor procura el bien del individuo y la gloria de Dios. Las hermanas de Lázaro no habrían conocido a Jesús como la "Resurrección y la vida" (v.25) si su hermano no hubiera muerto, Jesús lo resucitó (v. 43-44). La enfermedad nos muestra cuán frágiles somos y la cercanía de la muerte nos lleva a pensar en la brevedad de la vida, vemos entonces que el momento de rendir cuentas ante Dios se acerca inevitablemente, por lo que muchos en esas circunstancias sienten la necesidad de arreglar o mejorar su relación con Dios en busca de ayuda; leemos más la Biblia y oramos con más fervor. Es cuando nos volvemos sensibles para aprender lecciones que de otro modo no aprenderíamos, porque el sufrimiento nos quita la orgullosa dependencia que tenemos de nosotros mismos y nos arroja a los pies de Jesús. 

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lunes, 23 de agosto de 2021

 

No tienes excusas. Cristo vino a la tierra a anunciar el mensaje de salvación y mostrar el camino a la restauración, debido a que el mundo estaba perdido en sus pecados y delitos, alejados de Dios; necesitaba un redentor  “Si yo no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendrían pecado; pero ahora no tienen excusa por su pecado. El que me aborrece a mí, también a mi Padre aborrece”  Juan 15:22-23. Jesús dice esto de aquellos que lo aborrecían, él les predicó el evangelio e hizo obras poderosas que eran señales contundentes de sus credenciales como el verdadero Mesías, pero no creyeron, endurecieron el corazón para rechazarlo, no tenían al menos una razón para justificar su incredulidad. Si Jesús no hubiese predicado el evangelio, nadie seria culpable de pecado, por lo que no podría haber un juicio justo, pero como lo hizo y logró en si la justicia que la humanidad necesita, ahora no hay excusa por el pecado, porque teniendo la oportunidad de librarse de él, muchos  rechazan el mensaje del evangelio ya que les gusta vivir pecando, pero esto traerá juicio sobre ellos, hay una culpabilidad gravísima en aquellos a quienes Cristo ha hablado en vano. Aborrecer del griego Miseo significa “amar menos”, querer estar lejos de algo o alguien, aborrecer es lo contrario de amar y honrar. Por su estrecha relación, el rechazo al hijo incorpora  al Padre, quien  por amor al mundo mandó a su hijo a salvarnos de la condenación eterna por causa del pecado, pero permite que cada uno tome su decisión. El que aborrece a Dios será aborrecido por él. Ama a Jesús, apártate del pecado, esfuérzate en cuidar la salvación. 

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  El divorcio entre los creyentes. Un día se le acercaron a Jesús los fariseos y le preguntaron para ponerlo a prueba, si le estaba permiti...