martes, 2 de noviembre de 2021

El divorcio entre los creyentes. Un día se le acercaron a Jesús los fariseos y le preguntaron para ponerlo a prueba, si le estaba permitido al esposo divorciarse de su esposa, Jesús respondió ¿”Qué les mandó Moisés”? a lo cual respondieron “Moisés permitió dar carta de divorcio, y repudiarla” entonces Jesús les dijo Moisés les escribió este mandamiento por lo duro que es el corazón de ustedes. Jesús adoptó una posición rígida con respecto al divorcio: “ Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera” Mateo 19:9, sus discípulos al oír estas enseñanzas reaccionaron expresando que si esa es la situación del hombre con su mujer, es conveniente no casarse (v10); Jesús admitió que el no casarse es aceptable en algunos casos, pero no todos pueden poner en práctica el don de la continencia y dedicarse al servicio del Señor (1Corintios 7:32). Dios otorga el don de la soltería y el matrimonio. Él reconocerá una separación cuando haya adulterio, inmoralidad sexual o en el caso que un creyente sea dejado por una pareja no creyente (1Corintios 7:15); por razones como conflictos, pobreza, incomprensión, enfermedad física o mental, etc.; no, entonces el individuo no es libre de volverse a casar, deberá reconciliarse con su cónyuge o quedarse solo. Actualmente hay muchos creyentes solteros deseando estar casados y casados deseando estar solteros, pero esto es un error, en ambos casos hay que cuidar lo que Dios ha dado.  En casa hay que vivir en paz, estar listos considerando el tiempo como corto, no solo porque Jesús puede regresar en cualquier momento, sino también porque eso cultiva un más obediente caminar en Cristo.

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miércoles, 27 de octubre de 2021

Mientras Cristo viene, paciencia. Santiago 5:8-9 “Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca. 9 Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis condenados; he aquí, el juez está delante de la puerta” En medio de las aflicciones tengamos paciencia. Claro está, es fácil decirlo y difícil  hacerlo, porque tendemos a la impaciencia. Queremos respuestas rápidas para todo, pero Dios nos llama a ser pacientes, la palabra que utiliza Santiago en el griego para paciencia es “makrothumia”, que conlleva la idea de controlarnos, restringirnos y ser lentos para la ira; lo cual implica un estado de serenidad emocional frente a provocaciones y circunstancias desfavorables. En medio de las aflicciones la tendencia es estar sensitivos, esto tiene un efecto en las relaciones interpersonales, cuando las pruebas se convierten en motivos de desilusión y amargura proyectamos sobre los que nos rodean quejas o críticas maliciosas, Dios oye nuestras palabras y conoce las  motivaciones de cada uno. Santiago nos exhorta a que paremos de quejarnos, para que no “seáis condenados”. Cristo no solo es el juez de los malos. Él es el juez de toda la tierra, por lo que los creyentes también compareceremos ante su tribunal (2 Corintios 5:10). La venida de Jesús es una motivación para la paciencia, también lo es para evitar hacer juicios que sólo le pertenecen a él, ya que es el único juez, quien tiene el conocimiento completo de cada pensamiento, palabra y obra de todos los hombres;  sus pies están frente a la puerta aunque nadie puede pronosticar su llegada, así que su venida es tanto una amonestación como un consuelo. ¡Ven, Señor Jesús!

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